Amazon ha ejecutado 14.000 despidos en una sola semana. Pero esta vez no hay excusas: la inteligencia artificial es la culpable directa. No es una hipótesis, lo reconoce la propia compañía. Mientras los titulares hablan de eficiencia, lo que ocurre tras bambalinas es una sustitución masiva de personas por algoritmos.

¿Lo más alarmante? Que estos despidos no incluyen los más de 600.000 puestos que ya fueron reemplazados por robots en almacenes y centros logísticos. Es decir, el problema viene de lejos… y se está acelerando.

¿Productividad o deshumanización?

Los analistas aún intentan disfrazarlo: “es un ajuste tras la pandemia”, “reestructuración natural”. Pero dentro de la empresa se escucha otra versión: la IA está ocupando puestos, desplazando trabajadores y no se va a detener.

De hecho, si la tendencia continúa, se habla internamente de hasta 30.000 despidos en total solo en esta fase.

¿Quién gana y quién pierde?

Mientras los algoritmos optimizan procesos y aumentan beneficios, las personas pierden su fuente de ingresos. Hablamos de familias, no de hojas de cálculo.

Esta transición, mal gestionada, solo beneficia a unos pocos. ¿Dónde queda la responsabilidad social de las grandes tecnológicas?

⚠️ El futuro ya no es futurista: está aquí. Y no tiene rostro humano.